Llegó un día, en que el viento dejó de soplar
y el ave fénix ya no quiso renacer de sus cenizas
ese oscuro día en la tierra
un ángel se lo llevo.
Él ahora habita en las alturas
desde ahí cuida a Sebastián,
ordenándole a su alma que se quede con nosotros.
Desde arriba, él es su ángel guardián
siempre caminando a su lado,
una mano en su hombro, la otra en su corazón.
Día a día junto a él,
ayudándolo a vivir,
inyectándole la vida que a él le faltó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario